Para los más puristas, es muy posible que el Mundial de Rallycross muera de éxito, y voy a explicar por qué.

Hasta los años 90, el Rallycross (de aquella con su máximo exponente, el Campeonato Europeo) era un deporte totalmente amateur, financiado por grandes empresas tabacaleras y del sector del automóvil, que permitían adquirir los últimos retales de la era del Grupo B para seguir evolucionándolos y machacándolos en cada carrera, donde se enfrentaban en su mayoría pilotos nórdicos, mezclados con algún esporádico británico o francés.

Durante década de los 90 se produjo una revolución, con la prohibición de los grupo B en 1993 y las marcas comenzaron a interesarse en esta disciplina, donde podían promocionar sus nuevos vehículos, pero “musculados”, tracción total y con 500 cv bajo el capó, algo que lo hacía muy atractivo para los aficionados. Modelos como el Citroën Xantia, Peugeot 309 o el Ford Mondeo llegaron a correr en rallycross.

Como tenía que acabar pasando, la FIA decidió meter las narices para sacar tajada, y a través de la promotora IMG se creó el tan ansiado Mundial de Rallycross. Todo parecía muy bonito con la llegada de varios equipos oficiales (Ford, Peugeot, Volkswagen) y casi una veintena de pilotos que seguían todo el campeonato, desarrollado en varios continentes.

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El circuito de Kouvola es lo más parecido a Ouninpohja con guardarraíles, espectacular.

Pero una vez más, como ya pasó antes en otras disciplinas, la FIA está dilapidando la esencia del rallycross. Antes, prácticamente todos los circuitos eran exclusivos para la práctica de este deporte, y cada uno tenía sus particularidades que lo hacía especial. Hoy en día se tiende a estandarizar todos los escenarios, pues esta temporada ya son varias las carreras que se van a disputar en circuitos de velocidad: Montmeló, Franciacorta, Mettet, Estambul, y la recientemente añadida de Hockenheim. Cinco circuitos aburridos, insulsos, grises, con los que el promotor se llenará el bolsillo a costa del espectáculo. Algo muy americano, pues las carreras del Global Rallycross Championship se disputan en circuitos de Nascar, utilizando el “infield” (lo que queda dentro del óvalo) para diseñar el trazado. Pero a pesar de sus “mega-saltos” son circuitos que carecen de identidad propia.

Escenarios míticos como Kouvola ya se han quedado fuera, y esperemos que otros emblemáticos como Lydden Hill o Holjes no se caigan del calendario.

About The Author Pablo Villar

Mega-friki del automovilismo en general y de los rallyes en particular. Amor eterno a los Grupo B y a las temporadas 85-86, 95 y 98 del Mundial de Rallyes. La gente me apoda la "Wikipedia" pero yo simplemente disfruto con cada dato nuevo que descubro.

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